El miedo al conflicto suele nutrirse de algunas ideas que por su rigidez, pueden acabar siendo algo disfuncionales.

Y es que existen personas que han desarrollado la idea de que los conflictos son un problema con mayúsculas. Quizás han visto a personas de su entorno no llegar a solucionar nunca las discrepancias, observando como estas iban en aumento y poco a poco terminaban en un festival bochornoso de reproches e insultos. Puede ser que hayan tenido que tratar con gente muy hostil con las que ha resultado imposible o muy agotador tener acuerdos.

Así es fácil desarrollar una serie de pensamientos y maneras de funcionar que les pueden impedir tener relaciones estables, aun cuando los demás factores se den. Ideas como por ejemplo “los conflictos fuertes no se pueden solucionar”, “mejor rechazar y cortar la relación antes de que suceda la explosión” o “esta relación ya se arruino” entre otras muchas. Probablemente estrategias de supervivencia que fueron útiles en el pasado e incluso siguen teniendo su utilidad, pero ahora resultan por lo general poco convenientes.

Aquí tenemos uno de los grandes problemas, interpretar que un conflicto significa que la relación se ha terminado. Algo pasa y se finiquita, es fácil caer en esta inercia si no percibes posibilidad de arreglo. Lo que pueden fácilmente haber visto y vivido. En vez de actuar pensando que en una relación soy un participante más y voy a participar en ella e intentar ver que me aporta y si me aceptan con mis virtudes y defectos, entran de una manera completamente ofuscada y centrada en tengo que hacer que esto “funcione”, sin conflictos, tengo que ser la versión de mi mismo que creo necesitar ser para que tu quieras estar conmigo y continuar.

Así que la persona puede acabar interpretando un papel, como un personaje de una obra de teatro o película, porqué el miedo a que un conflicto aparezca y destruya la relación, esta muy presente. Y claro esa intimidad, esa conexión no se produce, porqué no hay revelaciones de vulnerabilidad, ni se comparten preocupaciones, inquietudes e incluso gustos o preferencias que se salen de lo común se esconden. La intimidad es impedida de ser revelada y por lo tanto no se construye. La otra persona de la relación puede tener la sensación de “no conozco a esa persona”.

No se puede olvidar que esta manera de funcionar, puede llevar al resentimiento, ya que no se negocian, ni se hablan de temas importantes, especialmente peliagudos. Porqué quizás ese día una persona hizo algo que te hirió o te gustaría haber dicho determinada opinión o idea, pero decidiste todo ello esconderlo, meterlo en un cajón del “mejor no lo cuento por si acaso”. Algo que puede ser muy buena idea, en determinadas situaciones, ambientes o personas, pero si es una tónica habitual puede ser muy frustrante, especialmente si esto sabotea tus relaciones personales.

¿Qué puedes hacer?

Pues hay varias cosas que pueden ayudar y que se pueden aprender:

El trabajo en psicoterapia suele abordar las siguientes áreas:

  • Aprender a solucionar conflictos.
  • Tener estrategias y reacciones alternativas ante los desacuerdos.
  • Mejorar habilidades sociales
  • Mejorar la gestión de la ansiedad en esas situaciones conflictivas.
  • Entrenar la flexibilidad cognitiva.
  • Buscar y leer libros relacionados con la Asertividad


Estos aspectos se suelen trabajar con profundidad en psicoterapia cognitiva-conductual, pero si lo deseas en mis redes sociales y en este blog podrás encontrar recursos con los que empezar.

Muchas gracias por tu atención.

José Luis Miranda Fidalgo
Psicólogo colegiado 22.278.
Psicoterapeuta en Barcelona y Terrassa


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