El miedo a la humillación

¿Te ha pasado alguna vez que has evitado ciertos lugares o ciertas personas por lo que pueda salir mal? Creo que todos en algún momento lo hemos sufrido. Un temor frecuente es el miedo a la humillación, básicamente a recibir desvalorización, critica o desprecio. Es un miedo a que nos dejen en ridículo.

No deja de ser parte de una suerte de instinto de autoprotección social, con una una gran función adaptativa al permitirnos protegernos, prepararnos e incluso precipitarnos a la evitación de situaciones en las que nuestra reputación, dignidad o prestigio social pueda ser atacado. Percibes que no vale la pena tal esfuerzo, el riesgo es superior a los beneficios: vas a salir escaldado. Hasta aquí es todo muy razonable y sano.


¿Cuando se vuelve un problema?

Este miedo o ansiedad se puede llegar a sentir de manera muy intensa y frecuente. Esto suele suceder si has sufrido un condicionamiento previo: has recibido criticas o humillaciones muy intensas en el pasado y lo experimentas actualmente en situaciones sociales parecidas, pero también lo vives como autocensura, te muerdes muchísimo la lengua y evitas decir muchas cosas, y preocupaciones recurrentes ante situaciones o personas percibidas como hostiles, peligrosas, desagradables o poco consideradas y empáticas. Es fácil y frecuente que en el pasado haya sido una estrategia que resulto útil, ante personas percibidas muy hostiles, para evitar males mayores.

Como en muchas otras fobias, lo que es normal que pase en una situación claramente hostil, se alarga a todo tipo de situaciones en que pueda haber sospecha de esa humillación y ademas se vive de una manera muy intensa, lo que puede ocasionar la incomprensión de muchas personas que lo consideran exagerado.

Si lo sientes así es posible que suelas abandonar relaciones y grupos con frecuencia, especialmente si te percibes como incapaz de negociar, frenar o poner limites a la otra persona o grupo, ya que tal miedo a la humillación puede haberse asociado a expresar desacuerdos, disgustos o simplemente a provocar desaprobación. Quizás por experiencias explosivas de alguna persona. Se puede volver muy difícil tener relaciones estables tanto de amistad como de pareja. Algunas personas pueden incluso desarrollar estrategias de “camaleón social”: al expresar unicamente actitudes o conductas que resulten ser altamente aceptadas y valoradas. Por no hablar de la ansiedad que provocarán tales situaciones.


¿Se puede mejorar?

El miedo a la humillación es algo que atiendo con frecuencia en mi consulta de Barcelona. Es un proceso que suele ser más o menos largo dependiendo de lo intenso que se haya desarrollado en la persona. Pero que genera muy buenos resultados mediante la terapia racional emotiva, permitiendo no sólo poder reducir esa ansiedad o malestar sino aprender habilidades que permitan a la persona poder establecer vínculos más sanos y agradables. La terapia suele incluir sesiones semanales, junto con tareas pactadas para hacer entre sesiones. Para suerte y desgracia de las personas que lo sufren, el hecho de que sea un miedo social hace que las habilidades relacionadas e inseguridades que se necesitan desarrollar se pueden poner a prueba enseguida. Por ese motivo, el trabajo dentro como fuera de la sesión es igualmente importante.

El trabajo en psicoterapia suele abordar las siguientes áreas:

  • Evitación de la intimidad.
  • Pensamientos recurrentes relacionados con la probabilidad de ser humillado.
  • Sentimientos de sentirse inadecuado (inferior a otras personas o con algún defecto que deba ser ocultado)
  • Habilidades sociales
  • Autoestima.
  • Sensibilidad a la critica.
  • Autocompasión.
  • Inhibición social.
  • Pautas de pensamiento relacionadas con el impacto de las criticas o comentarios.

Conclusiones

En definitiva a la persona se la enseña pensar y actuar de manera diferente a lo ha aprendido a lo largo de los años. El objetivo es poder sentirse más cómodo en situaciones complicadas y ser capaz de negociar, pactar, expresar acuerdos y desacuerdos. En definitiva bajar la activación y aprender a tener relaciones sanas con uno mismo y con los demás.

Muchas gracias por tu atención.

José Luis Miranda Fidalgo
Psicólogo colegiado 22.278.
Psicoterapeuta en Barcelona
Centro PsicoRoselló en Barcelona


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