ira

  • Cómo controlar la ira, enojo o rabia

    Hoy os hablaré de los ataques de ira. Cuando hablo de ataques de ira me refiero a aquellas situaciones en que el enfado, rabia e ira se apodera completamente de ti y esto puede provocar que acabes diciendo o haciendo cosas que normalmente no hubieras hecho. Si esto se produce de forma puntual: por el nivel de estrés, por el cansancio, o por cualquier otro motivo y tienes una salida de tono no es algo preocupante. Incluso puede llegar a ser adaptativo para trasmitir lo que necesitas o poner límites.
    Sin embargo, si es algo habitual, si está complicado la relación con tu pareja, tus amigos, las relaciones laborales, o las reacciones e ira son excesivas... Entonces vale la pena empezar a ponerle remedio. Hoy os explicare como se trabaja en terapia con ataques de ira.

     person human male man

     

    ¿Qué provoca los ataques de ira?
    Hay ciertos disparadores que pueden estar provocando y manteniendo tus ataques de ira: creencias, pensamientos automáticos (un tipo de pensamientos que vienen a la conciencia rápidamente, sin apenas ser percibidos), sentimientos recurrentes de falta de poder personal o injusticia percibida y falta de habilidades alternativas de resolución de conflictos o de gestión de la ira, etc. Desde la psicoterapia se recoge información a través de entrevista y registros para ver exactamente cuál es el detonante para conocer su naturaleza y función. Una vez que tengamos un análisis empezaremos a trabajar en estrategias adecuadas y personalizadas.

     

    ¿Cómo se trabaja en terapia?


    Desactívate usando relajación muscular
    Existe una conexión entre tu cuerpo y tus emociones. Una manera efectiva que ayudara a disminuir tu ira es a través de una relajación muscular. La más conocida y practicada por su conocida eficacia es la relajación progresiva de Jacobson, con la que aprenderás dos cosas muy importantes: a percibir la presencia de tensión en cada uno de los músculos de tu cuerpo y a relajarlos uno por uno para conseguir recuperar tu equilibrio afectivo-emocional. Un entrenamiento intensivo en esta técnica te permitirá conseguir una habilidad pasiva: serás capaz de darte cuenta cuando te estas poniendo tenso e irritable para relajarte sin apenas esfuerzo.

     

    Desarrolla habilidades sociales y asertividad
    Desde el primer momento trabajaríamos con aquellas situaciones concretas en que sientes pérdida de control y te enciendes: dificultades con la pareja, hijos, jefe/a, etc. Un entrenamiento personalizado en habilidades sociales, asertividad y estrategias de resolución de problemas no sólo te permitirá no tener que recurrir a la ira para conseguir cubrir tus necesidades o peticiones, sino que te dará una gran mejora en tus relaciones personales, mejorando tus habilidades de comunicación y tu capacidad para pedir, conseguir, negociar y lidiar con los demás. Es un entrenamiento sumamente importante ya que tiene una gran repercusión positiva: una gran disminución del roce y las agresiones hacia y de otras personas de tu entorno.

     

    Se consciente, ignora o cambia aquellos pensamientos o creencias que disparan tu ira
    Puede ser que en tu experiencia vital hayas aprendido que necesitas ponerte muy firme o duro para que te hagan caso o presten atención, o quizás tienes algún pensamiento que pasa por tu mente que provoca la ira. Aquí tienes unos pequeños ejemplos de pensamientos, aprendizajes y creencias que pueden ser nocivas para ti:


    • Lo hace para fastidiarme.
    • Los demás son responsables de mi bienestar.
    • Tengo derecho a conseguir esto.
    • Si no me pongo duro no me harán caso.
    • Ya sabes lo que quiero
    • Eres un obstáculo para conseguir lo que quiero.
    • El mundo debe ser un lugar justo.
    • No quiero parecer débil.

    En terapia haríamos actividades para modificar la creencia, restarle credibilidad, flexibilizarla o directamente aprender a ignorarla aquellas que actúan como detonantes o sean poco adaptativas o irracionales. Todo ello con el objetivo de mejorar tu funcionamiento del día a día.

     

    Aprende a entender y adoptar el punto de vista del otro
    Otro aspecto que también suele ayudar es aprender a adoptar el punto de vista de otro. Un ejemplo: imagínate que alguien derramo un vaso de agua encima de ti, ¿cómo te sientes si piensas “lo ha hecho sólo para fastidiarme”? ¿Y ahora cómo te sientes si te das cuenta de que se tropezó? ¿Notas la diferencia? Comprender o intuir los motivos por los que la otra persona ha hecho lo que ha hecho y que muchas veces suelen ser más complejos que el ánimo de agredir, facilitara que sientas una menor ira.

     

    Y hasta aquí el artículo de hoy. Estas son solo algunas de las actividades que se suelen realizar en terapia psicológica. Muchas gracias por leerme, y recuerda que puedes contactarme si quieres recibir más información o hacerme alguna consulta.

     

    Hasta pronto,
    José Luis Miranda
    Psicólogo sanitario colegiado 22.738

    Hoy os hablaré de los ataques de ira. Cuando hablo de ataques de ira me refiero a aquellas situaciones en que el enfado, rabia e ira se apodera completamente de ti y esto puede provocar que acabes diciendo o haciendo cosas que normalmente no hubieras hecho. Si esto se produce de forma puntual: por el nivel de estrés, por el cansancio, o por cualquier otro motivo y tienes una salida de tono no es algo preocupante. Incluso puede llegar a ser adaptativo para trasmitir lo que necesitas o poner límites.
    Sin embargo, si es algo habitual, si está complicado la relación con tu pareja, tus amigos, las relaciones laborales, o las reacciones e ira son excesivas... Entonces vale la pena empezar a ponerle remedio. Hoy os explicare como se trabaja en terapia con ataques de ira.

     person human male man

     

    ¿Qué provoca los ataques de ira?
    Hay ciertos disparadores que pueden estar provocando y manteniendo tus ataques de ira: creencias, pensamientos automáticos (un tipo de pensamientos que vienen a la conciencia rápidamente, sin apenas ser percibidos), sentimientos recurrentes de falta de poder personal o injusticia percibida y falta de habilidades alternativas de resolución de conflictos o de gestión de la ira, etc. Desde la psicoterapia se recoge información a través de entrevista y registros para ver exactamente cuál es el detonante para conocer su naturaleza y función. Una vez que tengamos un análisis empezaremos a trabajar en estrategias adecuadas y personalizadas.

     

    ¿Cómo se trabaja en terapia?


    Desactívate usando relajación muscular
    Existe una conexión entre tu cuerpo y tus emociones. Una manera efectiva que ayudara a disminuir tu ira es a través de una relajación muscular. La más conocida y practicada por su conocida eficacia es la relajación progresiva de Jacobson, con la que aprenderás dos cosas muy importantes: a percibir la presencia de tensión en cada uno de los músculos de tu cuerpo y a relajarlos uno por uno para conseguir recuperar tu equilibrio afectivo-emocional. Un entrenamiento intensivo en esta técnica te permitirá conseguir una habilidad pasiva: serás capaz de darte cuenta cuando te estas poniendo tenso e irritable para relajarte sin apenas esfuerzo.

     

    Desarrolla habilidades sociales y asertividad
    Desde el primer momento trabajaríamos con aquellas situaciones concretas en que sientes pérdida de control y te enciendes: dificultades con la pareja, hijos, jefe/a, etc. Un entrenamiento personalizado en habilidades sociales, asertividad y estrategias de resolución de problemas no sólo te permitirá no tener que recurrir a la ira para conseguir cubrir tus necesidades o peticiones, sino que te dará una gran mejora en tus relaciones personales, mejorando tus habilidades de comunicación y tu capacidad para pedir, conseguir, negociar y lidiar con los demás. Es un entrenamiento sumamente importante ya que tiene una gran repercusión positiva: una gran disminución del roce y las agresiones hacia y de otras personas de tu entorno.

     

    Se consciente, ignora o cambia aquellos pensamientos o creencias que disparan tu ira
    Puede ser que en tu experiencia vital hayas aprendido que necesitas ponerte muy firme o duro para que te hagan caso o presten atención, o quizás tienes algún pensamiento que pasa por tu mente que provoca la ira. Aquí tienes unos pequeños ejemplos de pensamientos, aprendizajes y creencias que pueden ser nocivas para ti:


    • Lo hace para fastidiarme.
    • Los demás son responsables de mi bienestar.
    • Tengo derecho a conseguir esto.
    • Si no me pongo duro no me harán caso.
    • Ya sabes lo que quiero
    • Eres un obstáculo para conseguir lo que quiero.
    • El mundo debe ser un lugar justo.
    • No quiero parecer débil.

    En terapia haríamos actividades para modificar la creencia, restarle credibilidad, flexibilizarla o directamente aprender a ignorarla aquellas que actúan como detonantes o sean poco adaptativas o irracionales. Todo ello con el objetivo de mejorar tu funcionamiento del día a día.

     

    Aprende a entender y adoptar el punto de vista del otro
    Otro aspecto que también suele ayudar es aprender a adoptar el punto de vista de otro. Un ejemplo: imagínate que alguien derramo un vaso de agua encima de ti, ¿cómo te sientes si piensas “lo ha hecho sólo para fastidiarme”? ¿Y ahora cómo te sientes si te das cuenta de que se tropezó? ¿Notas la diferencia? Comprender o intuir los motivos por los que la otra persona ha hecho lo que ha hecho y que muchas veces suelen ser más complejos que el ánimo de agredir, facilitara que sientas una menor ira.

     

    Y hasta aquí el artículo de hoy. Estas son solo algunas de las actividades que se suelen realizar en terapia psicológica. Muchas gracias por leerme, y recuerda que puedes contactarme si quieres recibir más información o hacerme alguna consulta.

     

    Hasta pronto,
    José Luis Miranda
    Psicólogo sanitario colegiado 22.738

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  • La Ira (I) ¿Qué es la ira y cuando puede convertirse en un problema?

    Hola a todos.

    Este mes comienzo una nueva serie de artículos relacionados con la ira. En el artículo de hoy veremos de donde puede nacer la ira y cómo puede convertirse en un problema.

    ira

    ¿Qué es la ira?
    La ira es una emoción que se activa cuando percibimos que alguien nos está manipulando, agrediendo o amenazando. Aumenta nuestro ritmo cardiaco, presión sanguínea y sube nuestros niveles de adrenalina y noradrenalina. Prepara todo nuestro organismo para iniciar respuestas de ataque para parar o neutralizar un comportamiento amenazante, daño percibido o como intento de no perder algo.

     

    ¿Cuándo la ira es sana?
    Puede ser una repuesta natural y sana ante situaciones de clara agresión, cuando pisotean tus derechos o tu supervivencia está en juego: un impulso para poner límites. Nos impulsa para eliminar el obstáculo que percibimos como amenazante. Usaras bien tu ira si la usas para poner límites proporcionalmente, con asertividad y al momento, sin agredir a los demás: sin menospreciar, ni insultar al otro o faltar al respeto.

     

    ¿Cuándo puede convertirse la ira en un problema?
    La ira muchas veces puede alimentarse de pensamientos como “tiene que ser el mundo como yo quiero”, o “el mundo debe comportarse de determinada manera” o “tiene que pagar por lo que ha hecho”. Si bien esas ideas no son de por si irracionales, ya que es justo y legitimo pedir respeto e intentar luchar por un mundo mejor, si lo son, irracionales, cuando son exageradas. Y como cualquier pensamiento o creencia, cuando es exagerado, absoluto, rígido o totalitario provocara una emoción exagerada o intensa.
    Y una intensa emoción de ira repercutirá en tus relaciones. Una intensa ira tiende a aislarnos, ya que necesitamos separarnos de los demás para calmarnos o para disminuir el riesgo de agredir a alguien. E incluso podría llevarnos a experimentar fuerte rencor durante años o emprender acciones de venganza hacia aquellos que nos agredieron.

     

    ¿Qué puede estar provocándome una fuerte ira?
    Vamos a parar atención a estas habituales ideas expresadas y recopiladas originalmente por el famoso psicólogo Albert Ellis (1962):

    1. Todo el mundo debería tratarme de forma agradable, considerada o justa conmigo
    2. Las condiciones de vida deben ser buenas y fáciles y debo conseguir las cosas sin mucho esfuerzo y comodidad.
    3. Debo hacer las cosas bien y merecer la aprobación de todos los demás por mi forma de actuar.

    Son tres ideas que comúnmente poseemos, pero que, muchas veces, no se corresponden con la realidad debido a su naturaleza exagerada. Si a veces sientes mucha ira, posiblemente es debido a la influencia de estas creencias. Te invito a hacerte las siguientes reflexiones:

    • ¿Cómo vas a conseguir que todo el mundo te trate de forma agradable? ¿Vas a exigirlo? ¿Vale la pena exigir una reparación o hacérselo pagar?
    • ¿Cómo actuaras si las condiciones de vida empeoran? ¿Qué te conviene más: enfadarte con el mundo o intentar buscar soluciones, recursos o aliados? ¿Cómo está tu tolerancia a la frustración? ¿Qué pasa si aceptas que la vida a veces es dura?
    • ¿Cuánta gente conoces que a pesar de tener un comportamiento ejemplar la vida no le ha ido bien? ¿Qué es mejor un comportamiento ejemplar o uno relacionado con las circunstancias que te permita sobrevivir? ¿Crees que el 100% de los buenos comportamientos tiene su recompensa?

    Si tienes un pensamiento más ajustado a la realidad, tus emociones asociadas también serán más sosegadas y ajustadas. También te puede ayudar la aceptación de que las dificultades son parte intrínseca de la vida, que la gente, tal persona, o el mundo es como es, muy lejos de ser perfecto o justo. Quiero subrayar lo que muchas veces llamamos tendemos a llamar “justo”, que a veces no es más que un calificativo para denominar a lo que nos conviene, o encaja con lo que pensamos. Puede ser que algo sea justo o equitativo pero que no nos convenga.

     

    La ira y la inseguridad
    También la ira puede estar relacionada con inseguridades. Esto se produce cuando pierdes o puedes perder algo que percibes que es muy difícil de conseguir. En este caso esa ira viene junto con ansiedad: una emoción compleja relacionada también con la percepción de amenaza y supervivencia. En estos casos, si es frecuente o problemática puede ser que necesites trabajar esa inseguridad para averiguar y resolver su causa.

     

    Y hasta aquí esta primera parte. Próximamente continuare con algunas preguntas que he dejado sin resolver: ¿Es expresar la ira una buena idea? ¿Cómo puedo poner límites sin usar la ira? Y veremos también algunas recomendaciones para aprender a gestionar la ira adecuadamente.

     

    Gracias por leerme,


    José Luis Miranda Fidalgo
    Psicólogo sanitario colegiado 22.738

    Hola a todos.

    Este mes comienzo una nueva serie de artículos relacionados con la ira. En el artículo de hoy veremos de donde puede nacer la ira y cómo puede convertirse en un problema.

    ira

    ¿Qué es la ira?
    La ira es una emoción que se activa cuando percibimos que alguien nos está manipulando, agrediendo o amenazando. Aumenta nuestro ritmo cardiaco, presión sanguínea y sube nuestros niveles de adrenalina y noradrenalina. Prepara todo nuestro organismo para iniciar respuestas de ataque para parar o neutralizar un comportamiento amenazante, daño percibido o como intento de no perder algo.

     

    ¿Cuándo la ira es sana?
    Puede ser una repuesta natural y sana ante situaciones de clara agresión, cuando pisotean tus derechos o tu supervivencia está en juego: un impulso para poner límites. Nos impulsa para eliminar el obstáculo que percibimos como amenazante. Usaras bien tu ira si la usas para poner límites proporcionalmente, con asertividad y al momento, sin agredir a los demás: sin menospreciar, ni insultar al otro o faltar al respeto.

     

    ¿Cuándo puede convertirse la ira en un problema?
    La ira muchas veces puede alimentarse de pensamientos como “tiene que ser el mundo como yo quiero”, o “el mundo debe comportarse de determinada manera” o “tiene que pagar por lo que ha hecho”. Si bien esas ideas no son de por si irracionales, ya que es justo y legitimo pedir respeto e intentar luchar por un mundo mejor, si lo son, irracionales, cuando son exageradas. Y como cualquier pensamiento o creencia, cuando es exagerado, absoluto, rígido o totalitario provocara una emoción exagerada o intensa.
    Y una intensa emoción de ira repercutirá en tus relaciones. Una intensa ira tiende a aislarnos, ya que necesitamos separarnos de los demás para calmarnos o para disminuir el riesgo de agredir a alguien. E incluso podría llevarnos a experimentar fuerte rencor durante años o emprender acciones de venganza hacia aquellos que nos agredieron.

     

    ¿Qué puede estar provocándome una fuerte ira?
    Vamos a parar atención a estas habituales ideas expresadas y recopiladas originalmente por el famoso psicólogo Albert Ellis (1962):

    1. Todo el mundo debería tratarme de forma agradable, considerada o justa conmigo
    2. Las condiciones de vida deben ser buenas y fáciles y debo conseguir las cosas sin mucho esfuerzo y comodidad.
    3. Debo hacer las cosas bien y merecer la aprobación de todos los demás por mi forma de actuar.

    Son tres ideas que comúnmente poseemos, pero que, muchas veces, no se corresponden con la realidad debido a su naturaleza exagerada. Si a veces sientes mucha ira, posiblemente es debido a la influencia de estas creencias. Te invito a hacerte las siguientes reflexiones:

    • ¿Cómo vas a conseguir que todo el mundo te trate de forma agradable? ¿Vas a exigirlo? ¿Vale la pena exigir una reparación o hacérselo pagar?
    • ¿Cómo actuaras si las condiciones de vida empeoran? ¿Qué te conviene más: enfadarte con el mundo o intentar buscar soluciones, recursos o aliados? ¿Cómo está tu tolerancia a la frustración? ¿Qué pasa si aceptas que la vida a veces es dura?
    • ¿Cuánta gente conoces que a pesar de tener un comportamiento ejemplar la vida no le ha ido bien? ¿Qué es mejor un comportamiento ejemplar o uno relacionado con las circunstancias que te permita sobrevivir? ¿Crees que el 100% de los buenos comportamientos tiene su recompensa?

    Si tienes un pensamiento más ajustado a la realidad, tus emociones asociadas también serán más sosegadas y ajustadas. También te puede ayudar la aceptación de que las dificultades son parte intrínseca de la vida, que la gente, tal persona, o el mundo es como es, muy lejos de ser perfecto o justo. Quiero subrayar lo que muchas veces llamamos tendemos a llamar “justo”, que a veces no es más que un calificativo para denominar a lo que nos conviene, o encaja con lo que pensamos. Puede ser que algo sea justo o equitativo pero que no nos convenga.

     

    La ira y la inseguridad
    También la ira puede estar relacionada con inseguridades. Esto se produce cuando pierdes o puedes perder algo que percibes que es muy difícil de conseguir. En este caso esa ira viene junto con ansiedad: una emoción compleja relacionada también con la percepción de amenaza y supervivencia. En estos casos, si es frecuente o problemática puede ser que necesites trabajar esa inseguridad para averiguar y resolver su causa.

     

    Y hasta aquí esta primera parte. Próximamente continuare con algunas preguntas que he dejado sin resolver: ¿Es expresar la ira una buena idea? ¿Cómo puedo poner límites sin usar la ira? Y veremos también algunas recomendaciones para aprender a gestionar la ira adecuadamente.

     

    Gracias por leerme,


    José Luis Miranda Fidalgo
    Psicólogo sanitario colegiado 22.738

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  • La ira (II). ¿La ira una emoción inútil?

    Hola a todos/as

    En la entrada de hoy seguiremos hablando de la ira. Os dejare algunas pequeñas reflexiones del uso sano e insano de ella y algunas sugerencias de cómo gestionarla correctamente. ¡Vamos allá!

     

    rachael Smith

     * Comic de Rachael Smith

     

    ¿Es expresar la ira una buena idea?

    Definitivamente no, pero lo cierto es que expresar la ira relaja: golpear o gritar produce cansancio físico que se acaba convirtiendo en una sensación de relajación. Igual que si hiciéramos deporte y acabáramos agotados. Nos quedamos calmados y relajados después de un gasto enérgico. Además, se refuerza su uso con pensamientos como, “que duros somos”, “no nos dejamos pisotear” o similares. Una manera de auto engañarte, para hacerte creer que eres mejor si expresas tu ira.

    Y no sólo eso, sino que expresar la ira en muchas culturas, incluida la nuestra, tiene su recompensa social. Muchas personas incluso pueden felicitarte cuando echas una bronca, regañina o sermón a alguien, o le agredes: “¡Bien hecho!”, “¡Así se hace!”, “¡Como un machote!”, “le has puesto en su sitio”, provocando que te creas que la rabia es la mejor opción para marcar limites o conseguir que la gente haga lo que quieres. Incluso puede ser que tú mismo o tu entorno crea que está justificada una reacción de ira cuando te están tratando mal… ¿Estás seguro de que es lo mejor que puedes hacer?

    Si bien expresar la ira da resultados a corto plazo, ya que posiblemente consigas que te obedezcan, a medio plazo provoca resentimiento, y a largo plazo deteriora gravemente tus relaciones sociales. Es habitual que incluso provoque acciones vengativas, sabotajes o futuras agresiones desde aquellas personas que han sido objeto de tu ira: iniciando una cadena que es difícil de parar. ¿Quieres quedarte solo? Una buena manera es tratando a los demás a gritos o con agresividad, con tu ira descontrolada, poco tiempo tardara hasta que nadie disfrute de tu compañía: parejas que se van, amigos que ya no contestan o trabajadores que aguantan en la empresa solamente durante meses, semanas o incluso días o horas. Así que posiblemente no te conviene iniciar una guerra e expresar tu ira de manera explosiva. Existen mejores maneras de poner límites, pedir o incitar cambios en el comportamiento de los demás.

     

    ¿Y cómo hago que los demás me hagan caso?

    Y ahora te pregunto querido lector. ¿Quiénes han sido los líderes de este último siglo que han conseguido los mayores cambios sociales? Seguramente tengas en mente personas como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King, Dalai Lama o Rosa Parks, entre otros. Pues bien, ninguno de ellos fue un líder colérico o rabioso.

    Por poner un ejemplo, Rosa Parks, famosa activista negra de los derechos sociales de Alabama, inicio su protesta sobre segregación racial al negarse y desobedecer las ordenes de ceder el asiento a un blanco e irse a la partera trasera del autobús. Todo eso lo hizo sin levantar la voz y con serenidad. Ante las amenazas del conductor de que la iban a arrestar por no hacer lo que debía estar haciendo, simplemente contesto sin alterarse: “¿Por qué nos están empujando continuamente?”

    Todos ellos provocaron cambios sociales desde la serenidad, la planificación y usando un repertorio asertivo de conductas de oposición, usando habilidades sociales. De la misma manera que todos nosotros podemos hacerlo y obtener mejores resultados.

     

    Algunas recomendaciones para aprender a gestionar la ira adecuadamente:

    • ¡No actúes como un volcán en erupción! Aprende a identificar tus reacciones de ira para no actuar cuando tu ira este a niveles altos: distráete cambiando tu atención o simplemente cuenta hasta 10. Cuidado con reaccionar al primer impulso.
    • Planifica como vas a pedir las cosas o a enfrentarte a esa determinada situación que te “enciende”. Puedes escribirlo y ensayarlo antes de hacer la petición. ¡La práctica hace al maestro!
    • Exponte progresivamente a situaciones que te producen ira, pero esta vez no hagas lo de siempre, sino que utiliza una respuesta alternativa, anteriormente planificada y ensayada, que no sea rabiosa.
    • Aprender habilidades sociales, especialmente de oposición asertiva, puede ser una buena opción para resolver aquellas situaciones en las que necesites poner límites o reivindicar algo: son mucho más efectivas que la agresividad y no requieren de tanto gasto enérgico ni erosionan tus relaciones.
    • ¿Estas sufriendo dificultades o injusticias? Busca alguna manera de resolverlo o recibir ayuda y consuelo. Los problemas pueden ser muy complejos y todos necesitamos ayuda alguna vez.
    • Las inseguridades también pueden alimentarla. Tal como vimos en la anterior entrada en mi blog. También tus creencias, pensamientos o problemas emocionales. Quizás sea buena idea un trabajo psicológico.

    Y hasta aquí la entrada de hoy. Me gustaría recordarte que estos pequeños consejos, no sustituyen a una psicoterapia, y que si necesitas ayuda, por favor no dudes en ponerte en contacto con un profesional sanitario de confianza.

     

    Gracias por leerme,

    José Luis Miranda Fidalgo

    Psicólogo sanitario colegiado 22.738

    Hola a todos/as

    En la entrada de hoy seguiremos hablando de la ira. Os dejare algunas pequeñas reflexiones del uso sano e insano de ella y algunas sugerencias de cómo gestionarla correctamente. ¡Vamos allá!

     

    rachael Smith

     * Comic de Rachael Smith

     

    ¿Es expresar la ira una buena idea?

    Definitivamente no, pero lo cierto es que expresar la ira relaja: golpear o gritar produce cansancio físico que se acaba convirtiendo en una sensación de relajación. Igual que si hiciéramos deporte y acabáramos agotados. Nos quedamos calmados y relajados después de un gasto enérgico. Además, se refuerza su uso con pensamientos como, “que duros somos”, “no nos dejamos pisotear” o similares. Una manera de auto engañarte, para hacerte creer que eres mejor si expresas tu ira.

    Y no sólo eso, sino que expresar la ira en muchas culturas, incluida la nuestra, tiene su recompensa social. Muchas personas incluso pueden felicitarte cuando echas una bronca, regañina o sermón a alguien, o le agredes: “¡Bien hecho!”, “¡Así se hace!”, “¡Como un machote!”, “le has puesto en su sitio”, provocando que te creas que la rabia es la mejor opción para marcar limites o conseguir que la gente haga lo que quieres. Incluso puede ser que tú mismo o tu entorno crea que está justificada una reacción de ira cuando te están tratando mal… ¿Estás seguro de que es lo mejor que puedes hacer?

    Si bien expresar la ira da resultados a corto plazo, ya que posiblemente consigas que te obedezcan, a medio plazo provoca resentimiento, y a largo plazo deteriora gravemente tus relaciones sociales. Es habitual que incluso provoque acciones vengativas, sabotajes o futuras agresiones desde aquellas personas que han sido objeto de tu ira: iniciando una cadena que es difícil de parar. ¿Quieres quedarte solo? Una buena manera es tratando a los demás a gritos o con agresividad, con tu ira descontrolada, poco tiempo tardara hasta que nadie disfrute de tu compañía: parejas que se van, amigos que ya no contestan o trabajadores que aguantan en la empresa solamente durante meses, semanas o incluso días o horas. Así que posiblemente no te conviene iniciar una guerra e expresar tu ira de manera explosiva. Existen mejores maneras de poner límites, pedir o incitar cambios en el comportamiento de los demás.

     

    ¿Y cómo hago que los demás me hagan caso?

    Y ahora te pregunto querido lector. ¿Quiénes han sido los líderes de este último siglo que han conseguido los mayores cambios sociales? Seguramente tengas en mente personas como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King, Dalai Lama o Rosa Parks, entre otros. Pues bien, ninguno de ellos fue un líder colérico o rabioso.

    Por poner un ejemplo, Rosa Parks, famosa activista negra de los derechos sociales de Alabama, inicio su protesta sobre segregación racial al negarse y desobedecer las ordenes de ceder el asiento a un blanco e irse a la partera trasera del autobús. Todo eso lo hizo sin levantar la voz y con serenidad. Ante las amenazas del conductor de que la iban a arrestar por no hacer lo que debía estar haciendo, simplemente contesto sin alterarse: “¿Por qué nos están empujando continuamente?”

    Todos ellos provocaron cambios sociales desde la serenidad, la planificación y usando un repertorio asertivo de conductas de oposición, usando habilidades sociales. De la misma manera que todos nosotros podemos hacerlo y obtener mejores resultados.

     

    Algunas recomendaciones para aprender a gestionar la ira adecuadamente:

    • ¡No actúes como un volcán en erupción! Aprende a identificar tus reacciones de ira para no actuar cuando tu ira este a niveles altos: distráete cambiando tu atención o simplemente cuenta hasta 10. Cuidado con reaccionar al primer impulso.
    • Planifica como vas a pedir las cosas o a enfrentarte a esa determinada situación que te “enciende”. Puedes escribirlo y ensayarlo antes de hacer la petición. ¡La práctica hace al maestro!
    • Exponte progresivamente a situaciones que te producen ira, pero esta vez no hagas lo de siempre, sino que utiliza una respuesta alternativa, anteriormente planificada y ensayada, que no sea rabiosa.
    • Aprender habilidades sociales, especialmente de oposición asertiva, puede ser una buena opción para resolver aquellas situaciones en las que necesites poner límites o reivindicar algo: son mucho más efectivas que la agresividad y no requieren de tanto gasto enérgico ni erosionan tus relaciones.
    • ¿Estas sufriendo dificultades o injusticias? Busca alguna manera de resolverlo o recibir ayuda y consuelo. Los problemas pueden ser muy complejos y todos necesitamos ayuda alguna vez.
    • Las inseguridades también pueden alimentarla. Tal como vimos en la anterior entrada en mi blog. También tus creencias, pensamientos o problemas emocionales. Quizás sea buena idea un trabajo psicológico.

    Y hasta aquí la entrada de hoy. Me gustaría recordarte que estos pequeños consejos, no sustituyen a una psicoterapia, y que si necesitas ayuda, por favor no dudes en ponerte en contacto con un profesional sanitario de confianza.

     

    Gracias por leerme,

    José Luis Miranda Fidalgo

    Psicólogo sanitario colegiado 22.738

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  • La ira que puede aparecer tras un duelo, fallecimiento o pérdida

    Buenos dias.

    Esta semana os hablo sobre la ira que puede aparecer tras un duelo, fallecimiento o pérdida:

    https://www.mundopsicologos.com/articulos/la-ira-tras-una-perdida-o-fallecimiento

    Buenos dias.

    Esta semana os hablo sobre la ira que puede aparecer tras un duelo, fallecimiento o pérdida:

    https://www.mundopsicologos.com/articulos/la-ira-tras-una-perdida-o-fallecimiento

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¿Dónde estoy?

Mi despacho esta en el centro de Barcelona, en la calle Rosselló, nº 17 pero también realizo terapia a domicilio para aquellas personas que tengan dificultades para asistir a mi despacho de psicología de Barcelona.
 
 

Opiniones y testimonios:

Sobre la psicoterapia:

“Durante las sesiones te hace sentir muy cómoda, puedes hablar de todo con él. Te transmite confianza, rápidamente detecta el problema y te da soluciones útiles con instrucciones claras para aplicarlas.”

“Trato muy cercano adaptándose siempre a mis horarios. Ha sabido ayudarme y me ha dado herramientas para mí día a día”

“José Luis es muy cercano y me está siendo de gran ayuda. Da mucha confianza y es muy práctico. Muy recomendable.”

“Muy contento con José Luis, su cercanía y profesionalidad me ayudó muchísimo. Me ha enseñado a solucionar problemas que antes me parecían imposibles y mi ansiedad ha bajado muchísimo.”

 

Sobre las conferencias:

“Fue muy útil los datos que ofreció en la charla de mitos romànticos. Estoy esperando otro debate proximamente.”

“José Luís ha realizado un taller en nuestra asociación del centre civic can Verdaguer, acerca de los sentimientos del ser humano, las relaciones afectivas y conflictos de pareja.
Quiero resaltar la buena labor que ha tenido, así como su profesionalidad y acierto a la hora de planificar y animar a los participantes en la actividad que tuvo enorme éxito.
Muy recomendado tanto en terapias individuales, de grupo así como organizador de talleres en el campo de la psicología.”

*Opiniones recopiladas a través de varios canales

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