Hola a todos/as

En la entrada de hoy seguiremos hablando de la ira. Os dejare algunas pequeñas reflexiones del uso sano e insano de ella y algunas sugerencias de cómo gestionarla correctamente. ¡Vamos allá!

 

rachael Smith

 * Comic de Rachael Smith

 

¿Es expresar la ira una buena idea?

Definitivamente no, pero lo cierto es que expresar la ira relaja: golpear o gritar produce cansancio físico que se acaba convirtiendo en una sensación de relajación. Igual que si hiciéramos deporte y acabáramos agotados. Nos quedamos calmados y relajados después de un gasto enérgico. Además, se refuerza su uso con pensamientos como, “que duros somos”, “no nos dejamos pisotear” o similares. Una manera de auto engañarte, para hacerte creer que eres mejor si expresas tu ira.

Y no sólo eso, sino que expresar la ira en muchas culturas, incluida la nuestra, tiene su recompensa social. Muchas personas incluso pueden felicitarte cuando echas una bronca, regañina o sermón a alguien, o le agredes: “¡Bien hecho!”, “¡Así se hace!”, “¡Como un machote!”, “le has puesto en su sitio”, provocando que te creas que la rabia es la mejor opción para marcar limites o conseguir que la gente haga lo que quieres. Incluso puede ser que tú mismo o tu entorno crea que está justificada una reacción de ira cuando te están tratando mal… ¿Estás seguro de que es lo mejor que puedes hacer?

Si bien expresar la ira da resultados a corto plazo, ya que posiblemente consigas que te obedezcan, a medio plazo provoca resentimiento, y a largo plazo deteriora gravemente tus relaciones sociales. Es habitual que incluso provoque acciones vengativas, sabotajes o futuras agresiones desde aquellas personas que han sido objeto de tu ira: iniciando una cadena que es difícil de parar. ¿Quieres quedarte solo? Una buena manera es tratando a los demás a gritos o con agresividad, con tu ira descontrolada, poco tiempo tardara hasta que nadie disfrute de tu compañía: parejas que se van, amigos que ya no contestan o trabajadores que aguantan en la empresa solamente durante meses, semanas o incluso días o horas. Así que posiblemente no te conviene iniciar una guerra e expresar tu ira de manera explosiva. Existen mejores maneras de poner límites, pedir o incitar cambios en el comportamiento de los demás.

 

¿Y cómo hago que los demás me hagan caso?

Y ahora te pregunto querido lector. ¿Quiénes han sido los líderes de este último siglo que han conseguido los mayores cambios sociales? Seguramente tengas en mente personas como Mahatma Gandhi, Nelson Mandela, Martin Luther King, Dalai Lama o Rosa Parks, entre otros. Pues bien, ninguno de ellos fue un líder colérico o rabioso.

Por poner un ejemplo, Rosa Parks, famosa activista negra de los derechos sociales de Alabama, inicio su protesta sobre segregación racial al negarse y desobedecer las ordenes de ceder el asiento a un blanco e irse a la partera trasera del autobús. Todo eso lo hizo sin levantar la voz y con serenidad. Ante las amenazas del conductor de que la iban a arrestar por no hacer lo que debía estar haciendo, simplemente contesto sin alterarse: “¿Por qué nos están empujando continuamente?”

Todos ellos provocaron cambios sociales desde la serenidad, la planificación y usando un repertorio asertivo de conductas de oposición, usando habilidades sociales. De la misma manera que todos nosotros podemos hacerlo y obtener mejores resultados.

 

Algunas recomendaciones para aprender a gestionar la ira adecuadamente:

  • ¡No actúes como un volcán en erupción! Aprende a identificar tus reacciones de ira para no actuar cuando tu ira este a niveles altos: distráete cambiando tu atención o simplemente cuenta hasta 10. Cuidado con reaccionar al primer impulso.
  • Planifica como vas a pedir las cosas o a enfrentarte a esa determinada situación que te “enciende”. Puedes escribirlo y ensayarlo antes de hacer la petición. ¡La práctica hace al maestro!
  • Exponte progresivamente a situaciones que te producen ira, pero esta vez no hagas lo de siempre, sino que utiliza una respuesta alternativa, anteriormente planificada y ensayada, que no sea rabiosa.
  • Aprender habilidades sociales, especialmente de oposición asertiva, puede ser una buena opción para resolver aquellas situaciones en las que necesites poner límites o reivindicar algo: son mucho más efectivas que la agresividad y no requieren de tanto gasto enérgico ni erosionan tus relaciones.
  • ¿Estas sufriendo dificultades o injusticias? Busca alguna manera de resolverlo o recibir ayuda y consuelo. Los problemas pueden ser muy complejos y todos necesitamos ayuda alguna vez.
  • Las inseguridades también pueden alimentarla. Tal como vimos en la anterior entrada en mi blog. También tus creencias, pensamientos o problemas emocionales. Quizás sea buena idea un trabajo psicológico.

Y hasta aquí la entrada de hoy. Me gustaría recordarte que estos pequeños consejos, no sustituyen a una psicoterapia, y que si necesitas ayuda, por favor no dudes en ponerte en contacto con un profesional sanitario de confianza.

 

Gracias por leerme,

José Luis Miranda Fidalgo

Psicólogo sanitario colegiado 22.738

 

¿Dónde estoy?

Mi despacho esta en el centro de Barcelona, en la calle Rosselló, nº 17 junto a metro Entença, cerca de Sants, pero también realizo terapia a domicilio para aquellas personas de la zona metropolitana que tengan dificultades para asistir a mi despacho de psicología de Barcelona.
 
 

 

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