Hola a todos.

Este mes comienzo una nueva serie de artículos relacionados con la ira. En el artículo de hoy veremos de donde puede nacer la ira y cómo puede convertirse en un problema.

ira

¿Qué es la ira?
La ira es una emoción que se activa cuando percibimos que alguien nos está manipulando, agrediendo o amenazando. Aumenta nuestro ritmo cardiaco, presión sanguínea y sube nuestros niveles de adrenalina y noradrenalina. Prepara todo nuestro organismo para iniciar respuestas de ataque para parar o neutralizar un comportamiento amenazante, daño percibido o como intento de no perder algo.

 

¿Cuándo la ira es sana?
Puede ser una repuesta natural y sana ante situaciones de clara agresión, cuando pisotean tus derechos o tu supervivencia está en juego: un impulso para poner límites. Nos impulsa para eliminar el obstáculo que percibimos como amenazante. Usaras bien tu ira si la usas para poner límites proporcionalmente, con asertividad y al momento, sin agredir a los demás: sin menospreciar, ni insultar al otro o faltar al respeto.

 

¿Cuándo puede convertirse la ira en un problema?
La ira muchas veces puede alimentarse de pensamientos como “tiene que ser el mundo como yo quiero”, o “el mundo debe comportarse de determinada manera” o “tiene que pagar por lo que ha hecho”. Si bien esas ideas no son de por si irracionales, ya que es justo y legitimo pedir respeto e intentar luchar por un mundo mejor, si lo son, irracionales, cuando son exageradas. Y como cualquier pensamiento o creencia, cuando es exagerado, absoluto, rígido o totalitario provocara una emoción exagerada o intensa.
Y una intensa emoción de ira repercutirá en tus relaciones. Una intensa ira tiende a aislarnos, ya que necesitamos separarnos de los demás para calmarnos o para disminuir el riesgo de agredir a alguien. E incluso podría llevarnos a experimentar fuerte rencor durante años o emprender acciones de venganza hacia aquellos que nos agredieron.

 

¿Qué puede estar provocándome una fuerte ira?
Vamos a parar atención a estas habituales ideas expresadas y recopiladas originalmente por el famoso psicólogo Albert Ellis (1962):

  1. Todo el mundo debería tratarme de forma agradable, considerada o justa conmigo
  2. Las condiciones de vida deben ser buenas y fáciles y debo conseguir las cosas sin mucho esfuerzo y comodidad.
  3. Debo hacer las cosas bien y merecer la aprobación de todos los demás por mi forma de actuar.

Son tres ideas que comúnmente poseemos, pero que, muchas veces, no se corresponden con la realidad debido a su naturaleza exagerada. Si a veces sientes mucha ira, posiblemente es debido a la influencia de estas creencias. Te invito a hacerte las siguientes reflexiones:

  • ¿Cómo vas a conseguir que todo el mundo te trate de forma agradable? ¿Vas a exigirlo? ¿Vale la pena exigir una reparación o hacérselo pagar?
  • ¿Cómo actuaras si las condiciones de vida empeoran? ¿Qué te conviene más: enfadarte con el mundo o intentar buscar soluciones, recursos o aliados? ¿Cómo está tu tolerancia a la frustración? ¿Qué pasa si aceptas que la vida a veces es dura?
  • ¿Cuánta gente conoces que a pesar de tener un comportamiento ejemplar la vida no le ha ido bien? ¿Qué es mejor un comportamiento ejemplar o uno relacionado con las circunstancias que te permita sobrevivir? ¿Crees que el 100% de los buenos comportamientos tiene su recompensa?

Si tienes un pensamiento más ajustado a la realidad, tus emociones asociadas también serán más sosegadas y ajustadas. También te puede ayudar la aceptación de que las dificultades son parte intrínseca de la vida, que la gente, tal persona, o el mundo es como es, muy lejos de ser perfecto o justo. Quiero subrayar lo que muchas veces llamamos tendemos a llamar “justo”, que a veces no es más que un calificativo para denominar a lo que nos conviene, o encaja con lo que pensamos. Puede ser que algo sea justo o equitativo pero que no nos convenga.

 

La ira y la inseguridad
También la ira puede estar relacionada con inseguridades. Esto se produce cuando pierdes o puedes perder algo que percibes que es muy difícil de conseguir. En este caso esa ira viene junto con ansiedad: una emoción compleja relacionada también con la percepción de amenaza y supervivencia. En estos casos, si es frecuente o problemática puede ser que necesites trabajar esa inseguridad para averiguar y resolver su causa.

 

Y hasta aquí esta primera parte. Próximamente continuare con algunas preguntas que he dejado sin resolver: ¿Es expresar la ira una buena idea? ¿Cómo puedo poner límites sin usar la ira? Y veremos también algunas recomendaciones para aprender a gestionar la ira adecuadamente.

 

Gracias por leerme,


José Luis Miranda Fidalgo
Psicólogo sanitario colegiado 22.738

 

¿Dónde estoy?

Mi despacho esta en el centro de Barcelona, en la calle Rosselló, nº 17 junto a metro Entença, cerca de Sants, pero también realizo terapia a domicilio para aquellas personas de la zona metropolitana que tengan dificultades para asistir a mi despacho de psicología de Barcelona.
 
 

 

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