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Cibercondría, compucondría o hipocondría digital

¿Has buscado los síntomas de una supuesta enfermedad usando Internet o Google? ¿Te has preocupado innecesariamente o excesivamente por una enfermedad que creías tener? Si es así, el artículo de hoy te interesara.

 

C Cassandra

 

Hoy os hablare de la cibercondría, también conocida como compucondría o hipocondría digital, un fenómeno bastante reciente, acuñado por investigadores de “Harris Interactive” y utilizado por primera vez por el diario inglés “The Independent”. El uso de este término se ha extendido a libros, a la prensa, publicaciones en papel y digitales. Y es un fenómeno a alza en nuestro país, provocado por el aumento del uso de Internet: según el Instituto Nacional de Estadística el 84,6% de la población ha utilizado internet en los últimos meses.

 

¿En qué consiste?
La cibercondría o hipocondría digital describe un comportamiento basado en navegar por Internet con el objetivo de encontrar la enfermedad que se corresponde con los síntomas que padeces o crees padecer. De hecho, se trata de una tendencia más o menos pronunciada a centralizarse en sensaciones corporales, evaluándolas como patológicas y amplificándolas hasta tomarlas como un indicador o signo clínico de enfermedad. Esta tendencia se puede convertir en compulsión, a través de la búsqueda constante de diagnósticos y tratamientos, lo que provoca un aumento constante de preocupación, ansiedad, miedo y pensamientos obsesivos. Llegando incluso a que algunas personas puedan llegar a temer por su vida. Por ejemplo, asociar un dolor de cabeza ocasional con un tumor cerebral, sólo porqué ha leído en alguna página de internet que sufrir cefaleas es uno de los síntomas de los tumores cerebrales. Es fácil hacer la prueba, si buscas dolor de cabeza en “Google” podrás descubrir cómo algunos de los primeros resultados tienen que ver con cáncer, fomentando muchas veces esta conclusión que puede ser muy precipitada.

 

¿Quién tiene mayor tendencia a sufrirla?
Es más común que esta tendencia aparezca entre los 30 y 55 años, especialmente en personas cuyas familias el tema de la salud es central y las enfermedades o simples síntomas físicos se viven con mucha angustia o miedo. Aunque también puede aparecer una versión mucho menos grave en personas que por determinado motivo se resisten a asistir a visitar un profesional de la salud, en cuyo caso las búsquedas por Internet aumentan su preocupación y ansiedad anticipatoria por la enfermedad que creen tener.

 

¿Cómo se trata en terapia?
Como cualquier intervención, se adaptará a los requisitos de cada persona, pero el tratamiento básico consiste en una serie de actividades con el objetivo de la que persona pierda progresivamente el miedo a la enfermedad, la muerte y reduzca progresivamente la angustia y la ansiedad. Para ello se trabaja con la reinterpretación de sensaciones corporales, los pensamientos recurrentes y automáticos, la exposición progresiva mediante imaginación o real a situaciones temidas y el fomento de nuevas conductas más adaptativas y saludables. En algunos casos puede ser aconsejable el acompañamiento inicial con psicofármacos que reducirán la ansiedad durante las primeras etapas del tratamiento. Al final de la terapia la persona habrá aprendido a examinar sus reacciones corporales sin temor, a gestionar sus pensamientos, discriminando y apartando aquellos no realistas o angustiosos, y tendrá más estrategias de afrontamiento, lo que reducirá enormemente la ansiedad de aquellas situaciones que antes le angustiaban.

 

Y hasta aquí el artículo de hoy. No me gustaría despedirme sin recomendarte que si sufres o te preocupa algo que pueda ser un indicador de enfermedad, que contactaras con un profesional de salud, para que presencialmente pueda hacerte una evaluación, resolver tus dudas, o darte un diagnóstico y proponerte un tratamiento si fuese necesario. Y si crees que esta tendencia de preocuparte en exceso sobre una posible enfermedad es muy marcada en ti, recuerda también que la terapia puede ayudarte a reducirla o hacerla desaparecer.

 

José Luis Miranda
Psicólogo sanitario colegiado 22.738

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