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Buenas y malas infancias: la marca que queda

Hola a todos/as
Hoy os explicare como una buena infancia y una mala pueden marcar y algunas sugerencias para salir de su influencia.
Empecemos imaginándonos dos tipos de infancias. Dos niños que han crecido en ambientes marcadamente diferentes.

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Photo by Harrison Haines from Pexels

 

La primera es claramente la buena infancia.
Cuando estas triste alguien te consuela, cuando te enfadas alguien te trata con calma. Cuando necesitas atención alguien está ahí para atenderte. Cuando no puedes entender algo, alguien te lo explica. Cuando has metido la pata, nadie te avergüenza. Cuando fracasas, no te llaman fracasado. Cuando hay un problema te animan a superarlo. En pocas palabras: tú eres valioso. Durante el tiempo necesario, eres el centro del universo de dos amables adultos.

 

Después esta la desafiante o simplemente mala infancia.
Cuando lloras, te llaman mimado. Cuando te enfadas te dicen que es por llamar la atención. Cuando fracasas, se lo toman como algo personal. Cuando metes la pata, se enfadan contigo. Cuando intentas ser fuerte te intimidan. Cuando no haces nada extraordinario o te sientes vulnerable, te menosprecian. Cuando resuelves un problema te dicen que no es para tanto. En resumen, parece que eres una carga y luego una gran decepción.

 

Consecuencias de las dos infancias
La primera infancia posiblemente es el mejor regalo que se puede recibir. Sirve como base para crear relaciones satisfactorias, desarrollas una buena autoestima: te sientes valioso y digno de ser amado, posees una sana ambición sin necesidad de tener que hacer todo perfecto y te enfrentas a las adversidades con confianza en ti mismo.
Pero la segunda infancia puede constituir un gran problema: sientes que no puedes confiar en los demás, te sientes poco valioso o digno de ser amado, sientes el impulso de que para recibir algo de reconocimiento y no ser criticado tienes que hacerlo todo extremadamente perfecto, sientes ansiedad, una tendencia a auto despreciarte y a veces incluso vergüenza.

 

¿Qué hacer cuando te ha tocado una mala infancia?
La segunda persona parece condenada, sin embargo, hay ciertas cosas que puede hacer:

• Puede entender la huella que han dejado en él. Le puede ayudar leer diferentes perspectivas sobre ello o hacer psicoterapia.
• Puede sospechar y ser precavido de sus respuestas aprendidas: impulsivas y automatizadas.
• Puede aprender a ir con cuidado cuando piensa o hace alguna cosa que le auto sabotea.
• También puede compartir lo que ha pasado e invitar a los demás a comprenderle en lugar de condenarle por ser a veces tan complicado.
• Puede ser un trampolín para ser mejor persona, al comprender más fácilmente aquellas personas que tuvieron infancias difíciles.

 

Y por último puede sentir, no lastima, pero compasión consigo mismo y lo que paso. Para poder llevar esas heridas ya cicatrizadas con cierto orgullo como el superviviente que fue de una etapa difícil.

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¿Dónde estoy?

Mi despacho esta en el centro de Barcelona, en la calle Rosselló, nº 17 junto a metro Entença, cerca de Sants, pero también realizo terapia a domicilio para aquellas personas de la zona metropolitana que tengan dificultades para asistir a mi despacho de psicología de Barcelona.
 
 

 

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