Hoy os hablaré de los ataques de ira. Cuando hablo de ataques de ira me refiero a aquellas situaciones en que el enfado, rabia e ira se apodera completamente de ti y esto puede provocar que acabes diciendo o haciendo cosas que normalmente no hubieras hecho. Si esto se produce de forma puntual: por el nivel de estrés, por el cansancio, o por cualquier otro motivo y tienes una salida de tono no es algo preocupante. Incluso puede llegar a ser adaptativo para trasmitir lo que necesitas o poner límites.
Sin embargo, si es algo habitual, si está complicado la relación con tu pareja, tus amigos, las relaciones laborales, o las reacciones e ira son excesivas... Entonces vale la pena empezar a ponerle remedio. Hoy os explicare como se trabaja en terapia con ataques de ira.

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¿Qué provoca los ataques de ira?
Hay ciertos disparadores que pueden estar provocando y manteniendo tus ataques de ira: creencias, pensamientos automáticos (un tipo de pensamientos que vienen a la conciencia rápidamente, sin apenas ser percibidos), sentimientos recurrentes de falta de poder personal o injusticia percibida y falta de habilidades alternativas de resolución de conflictos o de gestión de la ira, etc. Desde la psicoterapia se recoge información a través de entrevista y registros para ver exactamente cuál es el detonante para conocer su naturaleza y función. Una vez que tengamos un análisis empezaremos a trabajar en estrategias adecuadas y personalizadas.

 

¿Cómo se trabaja en terapia?


Desactívate usando relajación muscular
Existe una conexión entre tu cuerpo y tus emociones. Una manera efectiva que ayudara a disminuir tu ira es a través de una relajación muscular. La más conocida y practicada por su conocida eficacia es la relajación progresiva de Jacobson, con la que aprenderás dos cosas muy importantes: a percibir la presencia de tensión en cada uno de los músculos de tu cuerpo y a relajarlos uno por uno para conseguir recuperar tu equilibrio afectivo-emocional. Un entrenamiento intensivo en esta técnica te permitirá conseguir una habilidad pasiva: serás capaz de darte cuenta cuando te estas poniendo tenso e irritable para relajarte sin apenas esfuerzo.

 

Desarrolla habilidades sociales y asertividad
Desde el primer momento trabajaríamos con aquellas situaciones concretas en que sientes pérdida de control y te enciendes: dificultades con la pareja, hijos, jefe/a, etc. Un entrenamiento personalizado en habilidades sociales, asertividad y estrategias de resolución de problemas no sólo te permitirá no tener que recurrir a la ira para conseguir cubrir tus necesidades o peticiones, sino que te dará una gran mejora en tus relaciones personales, mejorando tus habilidades de comunicación y tu capacidad para pedir, conseguir, negociar y lidiar con los demás. Es un entrenamiento sumamente importante ya que tiene una gran repercusión positiva: una gran disminución del roce y las agresiones hacia y de otras personas de tu entorno.

 

Se consciente, ignora o cambia aquellos pensamientos o creencias que disparan tu ira
Puede ser que en tu experiencia vital hayas aprendido que necesitas ponerte muy firme o duro para que te hagan caso o presten atención, o quizás tienes algún pensamiento que pasa por tu mente que provoca la ira. Aquí tienes unos pequeños ejemplos de pensamientos, aprendizajes y creencias que pueden ser nocivas para ti:


• Lo hace para fastidiarme.
• Los demás son responsables de mi bienestar.
• Tengo derecho a conseguir esto.
• Si no me pongo duro no me harán caso.
• Ya sabes lo que quiero
• Eres un obstáculo para conseguir lo que quiero.
• El mundo debe ser un lugar justo.
• No quiero parecer débil.

En terapia haríamos actividades para modificar la creencia, restarle credibilidad, flexibilizarla o directamente aprender a ignorarla aquellas que actúan como detonantes o sean poco adaptativas o irracionales. Todo ello con el objetivo de mejorar tu funcionamiento del día a día.

 

Aprende a entender y adoptar el punto de vista del otro
Otro aspecto que también suele ayudar es aprender a adoptar el punto de vista de otro. Un ejemplo: imagínate que alguien derramo un vaso de agua encima de ti, ¿cómo te sientes si piensas “lo ha hecho sólo para fastidiarme”? ¿Y ahora cómo te sientes si te das cuenta de que se tropezó? ¿Notas la diferencia? Comprender o intuir los motivos por los que la otra persona ha hecho lo que ha hecho y que muchas veces suelen ser más complejos que el ánimo de agredir, facilitara que sientas una menor ira.

 

Y hasta aquí el artículo de hoy. Estas son solo algunas de las actividades que se suelen realizar en terapia psicológica. Muchas gracias por leerme, y recuerda que puedes contactarme si quieres recibir más información o hacerme alguna consulta.

 

Hasta pronto,
José Luis Miranda
Psicólogo sanitario colegiado 22.738